Año 16 | Número 198 ENE 2026
ENTREVISTAS
“Peregrinos de esperanza” no es un eslogan, es “un programa de vida”, asegura el Papa
Aciprensa.com
Por David Ramos
6-12-2025
El Papa León XIV aseguró que “Peregrinos de esperanza”, el lema del Año Jubilar 2025, “¡no es un eslogan que dentro de un mes pasará! Es un programa de vida”.
“‘Peregrinos de esperanza’ significa gente que camina y que espera, pero no con los brazos cruzados, sino participando”, aseguró el Santo Padre, en la Audiencia Jubilar que presidió la mañana de este sábado 6 de diciembre en la Plaza de San Pedro del Vaticano, con el tema “Esperar es participar – Alberto Marvelli”.
León recordó que “hace poco hemos entrado en el tiempo litúrgico de Adviento, que nos educa para estar atentos a los signos de los tiempos”.
“Esta espera no es pasiva”, subrayó, destacando que “el Nacimiento de Jesús nos revela a un Dios que nos involucra: María, José, los pastores, Simeón, Ana, y más adelante Juan el Bautista, los discípulos y todos aquellos que encuentran al Señor quedan involucrados, son llamados a participar”.
“¡Es un gran honor, y qué vértigo! Dios nos involucra en su historia, en sus sueños. Esperar, entonces, es participar”, señaló.
El Papa indicó que “el Concilio Vaticano II nos ha enseñado a leer los signos de los tiempos: nos dice que nadie logra hacerlo solo, sino juntos, en la Iglesia y con tantos hermanos y hermanas, se leen los signos de los tiempos. Son signos de Dios, de Dios que viene con su Reino, a través de las circunstancias históricas”.
“Dios no está fuera del mundo, fuera de esta vida: aprendimos en la primera venida de Jesús, Dios-con-nosotros, a buscarlo entre las realidades de la vida. Buscarlo con inteligencia, con el corazón y con las mangas remangadas”, añadió.
“En los problemas y en las bellezas del mundo, Jesús nos espera y nos involucra, nos pide que obremos con Él. ¡He aquí por qué esperar es participar!”, dijo.
Luego el Santo Padre recordó la vida y obra de Alberto Marvelli, proclamado beato por San Juan Pablo II en 2004.
Marvelli, dijo León, fue “un joven italiano que vivió en la primera mitad del siglo pasado. Educado en la familia según el Evangelio, formado en la Acción Católica, se licenció en ingeniería y se asomó a la vida social en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, que él condena firmemente”.
“En Rímini y sus alrededores se compromete con todas sus fuerzas a socorrer a los heridos, a los enfermos, a los desplazados. Muchos lo admiran por esta entrega desinteresada y, después de la guerra, es elegido concejal y encargado de la comisión para la vivienda y la reconstrucción”, continuó.
“De este modo entra en la vida política activa, pero precisamente cuando se dirige en bicicleta a un mitin es arrollado por un camión militar. Tenía 28 años”, recordó el Papa.
El Santo Padre subrayó que el Beato Alberto Marvelli “nos muestra que esperar es participar, que servir al Reino de Dios da alegría incluso en medio de grandes riesgos. El mundo se vuelve mejor si nosotros renunciamos a un poco de seguridad y tranquilidad para elegir el bien. Esto es participar”.
Al finalizar su catequesis, el Papa alentó a preguntarnos: “¿estoy participando en alguna iniciativa buena, que comprometa mis talentos? ¿Tengo el horizonte y el aliento del Reino de Dios cuando realizo algún servicio? ¿O lo hago rezongando, quejándome de que todo va mal?”. “La sonrisa en los labios es el signo de la gracia en nosotros”, resaltó, señalando a continuación que “nadie salva el mundo solo. Y ni siquiera Dios quiere salvarlo solo: Él podría, pero no quiere, porque juntos es mejor”.
“Participar nos hace expresarnos y vuelve más nuestro aquello que, al final, contemplaremos para siempre, cuando Jesús vuelva definitivamente”, concluyó.
Este es el libro de un carmelita descalzo del siglo XVII que inspira al Papa León XIV
ACIPRENSA.COM
Por Victoria Cardiel
3-12-2025
En el vuelo de regreso a Roma, al término de su primer viaje internacional que le llevó a Turquía y al Líbano, el Papa León XIV compartió una confidencia inesperada.
Interrogado por los periodistas sobre libros que han sostenido su vida interior a lo largo de los años, mencionó un pequeño volumen escrito por un carmelita descalzo hace cuatro siglos.
Según explicó, The Practice of the Presence of God (La práctica de la presencia de Dios) se ha convertido desde hace años en su guía espiritual predilecta. “Es un libro realmente sencillo —explicó el Pontífice—, escrito por alguien que ni siquiera firma con su apellido, el hermano Lorenzo. Pero describe un tipo de oración y de espiritualidad en el que uno simplemente entrega su vida al Señor y permite que el Señor lo guíe”. Para entender el alcance de esta sencilla referencia, es necesario acercarse al monje del siglo XVII que lo escribió.Nicolas Herman, que después sería fray Lorenzo de la Resurrección, nació en 1614 en Hériménil, en el entonces Ducado de Lorena (actual Francia), en el seno de una familia campesina muy humilde. De joven sufrió los estragos de la Guerra de los Treinta Años, en la que fue reclutado soldado. Resultó herido y tuvo que renunciar a la carrera militar
Tras un periodo trabajando como criado, experimentó una fuerte conversión interior que le llevó a ingresar en 1640 en el Carmelo Descalzo de París como hermano lego. Realizó la profesión de sus votos solemnes en 1642.
En el convento condujo una existencia humilde, desempeñando tareas que no requerían preparación teológica, siempre en la cocina pendiente de los fogones, o remendando en el taller las sandalias desgastadas por el uso del resto de monjes. Jamás imaginó que sus escritos acabarían marcando la espiritualidad cristiana.
Vivir cada segundo con la compañía certera de la presencia de Dios
A través de cartas, conversaciones recogidas y breves máximas, fray Lorenzo transmitió una propuesta radical por su sencillez: vivir cada segundo con la compañía certera de la presencia de Dios.
El libro que compila estos textos desarrolla su intuición esencial: educar el alma para volverse hacia Dios en medio de las ocupaciones más ordinarias.
Actos tan cotidianos como llevar a los niños al colegio, conducir hasta el trabajo o recoger los platos del lavavajillas pueden convertirse, según este monje, en oportunidades de oración y de amor.
Fray Lorenzo resumía este itinerario espiritual en dos principios al alcance de cualquier persona: practicar de manera continua la presencia de Dios —haciendo de cada instante una ofrenda interior— y realizar todas las acciones por amor, sin esperar recompensas a cambio.
A esto sumaba también la recomendación de mantener un diálogo sencillo y constante con Dios a lo largo del día. Y si te distraes, decía, basta con volver suavemente a Él, sin sonrojos ni culpa, porque Dios mira la intención más que la perfección.
Puede leer AQUÍ el libro que contiene la llave maestra para conocer más de cerca la espiritualidad de León XIV.
Su trayectoria periodística abarca el período 1970-1985, como analista política y cronista parlamentaria desde el Congreso Nacional para varias radioemisoras del interior del país y también para el vespertino La Razón.
En 1975, fue distinguida con una beca como periodista parlamentaria por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas para cubrir la XXXI Asamblea General de la ONU.
Es creadora y directora de Plataforma Cero.